TRAUMAS ÓSEOS EN CACHORROS. CRITERIO Y MANEJO TERAPÉUTICO – MV Mario César Brusa

TRAUMAS ÓSEOS EN CACHORROS. CRITERIO Y MANEJO TERAPÉUTICO 
MV Mario César Brusa 
Profesor titulat Cat. Patología Quirúrgica y Podología, 
FCV-UNLP, Av. 60 y 118 La Plata. 
<mbrusa@fcv.unlp.edu.ar>
IX CONGRESO NACIONAL DE AVEACA y VI JORNADAS INTERNACIONALES DE AAMeFe 
Bs. As., 1 y 2 de Octubre de 2009 
Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía de Argentina-Asociación Argentina de Medicina Felina
FRACTURAS EN CACHORROS 
Las lesiones traumáticas, especialmente las fracturas, como así también los tratamientos utilizados para su resolución pueden interferir seriamente con el desarrollo y crecimiento 
esquelético. El hueso inmaduro difiere morfológicamente respecto al de un animal adulto o maduro. Aparte de dar soporte al organismo y así mantener una forma determinada, permiten o ayudan 
a la locomoción al servir de marco para que los músculos puedan cumplir su trabajo. 
Además dan protección a órganos vitales, su médula ósea produce células sanguíneas y son el principal reservorio de minerales participando de la homeostasis del Ca Y P del organismo. 
Pero en el caso del hueso inmaduro se agrega la función del crecimiento. 
Por este motivo, las fracturas o lesiones ocurridas en animales de esqueletos inmaduros tiene dedicado un capítulo especial dentro de la clínica y la traumatología ya que presentan 
consideración particularesde diagnóstico, pronóstico y tratamiento respecto de lo que ocurre en los animales adultos. 
El daсo tisular, las anormalidades funcionales o las deformaciones esqueléticas invalidantes, muchas veces permanentes e irreversibles pueden ser consecuentes de un diagnóstico erróneo o de la aplicación de un tratamiento inadecuado y tal vez, lo que es peor, debido al retraso en la implementaciуn del tratamiento. 
En los animales en desarrollo, las fisis o cartílagos de crecimiento en estado funcional, constituyen el ósea más débil del hueso, por lo que son frecuentes las fracturas o lesiones a este 
nivel. 
La diferente morfología y actividad del hueso inmaduro respecto del adulto hace que no solo se produzcan fracturas de características 
peculiares, sino que también lo son las consideraciones de su tratamiento. 
El éxito del tratamiento radica en gran medida en el conocimiento del proceso de crecimiento, pero es de extrema necesidad alcanzar un diagnóstico precoz de la lesión. 
Las estadísticas son bastante coincidentes en cuanto a la incidencia de fracturas en animales inmaduros. 
Entre el 45 y 54 % de todas las fracturas ocurren en animales menores de1 aсo y dentro de estas un 30% de lesiones afectan a las epifisis, o sea que involucran a la fisis o cartílagos de 
crecimiento. 
La fisis, el hueso subcondral y el periostio son las estructuras a evaluar. En estas óseas se define la forma y el largo que van a tener los huesos. 
A nivel de la fisis, el hueso crece a expensas del procesode osificación endocondral. Tanto una fractura como el método de fijación empleados pueden causar efectos muy negativos en el 
crecimiento y ulterior desarrollo de ese hueso. Cuando planificamos eltratamiento de una fractura que involucra una fisis debemos conocer el tiempo de funcionalidad o actividad osteogénica 
que le resta a esa placa cartilaginosa. 
El periostio es el otro sitio de osteogénesis. El periostio del cachorro está bien desarrollado y es por su función mucho más importante que en los adultos. 
En los huesos en crecimiento es más grueso y cuenta con una rica vascularización debido a la actividad que está desarrollando. 
Se lo puede encontrar unido muy laxamente al hueso pero puede ser suficientemente resistente como para sostener fragmentos de hueso fracturado, por lo tanto debe ser tratarlo con sumo 
cuidado. 
El hueso joven es más blando y flexible, por eso es más resistente a 
la acción de ciertas fuerzas. 
Qué tipo de fracturas afectan a los cachorros? Las fracturas que nos 
interesan en esta oportunidad son las apendiculares. 
Entre estas consideramos especialmente aquellas lesiones o fracturas 
que involucran: 
 1- fisis 
 2-diбfisis. 
Las epífisis y sus cartílagos pueden dividirse en epífisis de presión y de tracción. Dependiendo de las fuerzas actuantes, resultará el tipode lesión o fractura. En las epífisis de tracción,dada su localización y función, se producirá inevitablemente la avulsión del fragmento óseo. 

EPÍFISIS DE PRESIÓN 
Salter y Harris (SH), médicos pediatras de la década del 50, describieron y clasificaron 5 tipos diferentes de lesiones traumáticas del carítlago fisiario. Posteriormente Mercer Rang en 1969agregó la lesión tipo 6. 
Esta clasificación nos ilustra no solamente sobre las características anátomo patológicas de la lesión sino que además nos aporta datos sobre el pronóstico y la gravedad que implica cada unade ellas respecto de la alteración en la función de la fisis. 
Para memorizar más fácilmente las características de cada una de ellaspodemos utilizar la nemotecnia S A L T R (de Salter) para las primeras5 y R (de Rang) para la 6. 
Para interpretarlo debemos imaginar un hueso largo con su epífisis en la base 
El primer obstáculo a superar es el del diagnóstico. Nunca deberíamos dejar de radiografiar un cachorro que sufrió un traumatismo y se presenta con sustracción del apoyo de n miembro debido al dolor. 
Si bien estos casos habitualmente concurren a la consulta enseguida, los signos clínicos que presentan, más allá del dolor son a menudo sutiles y marcadamente diferentes a los observados en las fracturas de animales adultos. El desplazamiento de los cabos en algunas de estas fracturas puede ser mínimo o inexistente y solo podemos ponerlos en evidencia si realizamos las 
maniobras exploratorias correspondientes. 
La interpretación radiográfica debe hacerse con cuidado. Los problemashabituales que llevan a diagnósticos incorrectos resultan por indicar radiografías sin una localización precisa, por lo que algunas fracturas, especialmente SH I, II y V pueden pasar inadvertidas. 
Si el cachorro está muy dolorido es necesario sedarlo. Las fracturas SH I son frecuentes en fémur proximal y muchas veces debido a que presentan un mínimo desplazamiento, una radiografía en incidencia lateral seguramente no pondrá en evidencia la lesión. 
Dadas las características morfológicas de las fisis distal de fémur, proximal y distal de tibia y distal de radio en los caninos, las fracturas SH II son las más habituales en estas 
localizaciones. Una excepción hacemos en los felinos, en quienes la forma que presentan las fisis distales de radio y cъbito permite la ocurrencia de fracturas SH I. 
Las fracturas SH III y IV son comunes en distal de húmero. Son de mayor gravedad por estar implicada la superficie articular. 
Las SH V y VI, distal de radio y especialmente cúbito son las de peor pronóstico debido a la dificultad en el diagnóstico. En la mayoría de los casos para reconocerlas es casi inevitable la necesidad de radiografiar el miembro opuesto y así observar el estrechamiento de lalínea radiolúcida a nivel del cartílago fisiario. En las semanas o meses posteriores será ostensible la 
aparición de sus consecuencias. El valgo carpal, rotación externa de la mano y la incongruencia del codo son la resultante del cierre prematuro de la fisis cubital distal. 
Las lesiones SH VI no son descriptas por algunos autores, sin embargo aunque infrecuentes podemos encontrar registros de ellas. 
El tratamiento de las I puede ser tanto conservador como quirúrgico. 
En distal de radio y tibia pueden ser conservadores colocando un yeso o una valva de contención por unos días. Habitualmente las fracturas SH I o II se pueden reducir por métodos cerrados 
antes de las 48hs y estabilizar con yesos. La SH I en proximal de fémur requiere de un tratamiento quirúrgico debido a que no podemos inmovilizar externamente la articulación coxofemoral. 
En este caso, la pérdida de vascularización conduce a la osteólisis del cuello y epífisis femoral. 
Cuales son los implantes y métodos quirúrgicos aceptados para tratar estas fracturas? 
Como principio general el método o implante utilizado no debería interferir con el funcionamiento de la placa o sea con el crecimiento. 
Se utilizan clavijas o alambres de Kirchner, colocados en número de 2 o 3 paralelamente para no interferir con el crecimiento. No se puede usar compresión sobre la placa. La compresión 
detiene el crecimiento. 
También se pueden usar clavos o clavijas de Rush. Están indicadas en las SH I y II distal de fémur o en la SH I o II distal de radio, tal como en las fracturas de animales adultos. Los 
Rush, a pesar de no estar clavados en la cortical diafisiaria, pueden interferir con el crecimiento aunque no tanto como las clavijas cruzadas en X. 
El problema de usar una clavija sola o dos paralelas es el hecho de que pueden migrar. Es raro pero ocurre. 
Una mala alineación de estas fracturas puede derivar en rigidez articular, contractura de cuadriceps o luxación rotuliana. El éxito dela vuelta a la función no depende del método empleado 
sino del tipo de reducción y retorno precoz del movimiento de la rodilla. En un estudio realizado en la Universidad de Georgia por Eliz Hardie sobre una casuística de 60 fracturas distales 
de fémur en animales menores de 1 año, donde el 50% tenían entre 4 y 6 meses, intentaron determinarcuales eran los factores más importantes que influencian en la recuperación funcional del 
miembro. Se estudiaron el tipo de fractura según SH, la edad, el método quirúrgico, el peso del animal y el tiempo transcurrido hasta el tratamiento. La alineación de la 
fractura y la movilización temprana de la rodilla resultaron los factores más importantes. No hubo diferencia con el método empleado (clavo IM, clavos de Rush o clavijas cruzadas). Los 
factores más negativos fueron el retraso en la aplicación del tratamiento (+ de 48hs hace dificil la reducción anatómica y estable), animales de razas grandes y por supuesto las fracturas 
SH III y IV. 
Las fracturas III y IV son más graves y difíciles de tratar. En el codo inmaduro no siempre se logra ver con claridad la extensión de la lesión. Estas fracturas necesariamente se operan y además requieren reducción anatómica de las superficies articulares. En general requieren reducción abierta y fijación interna. Estas fracturas tienen siempre un pronóstico reservado ya que eldesarrollo de la EDA puede ocurrir a pesar de haber aplicado el tratamiento correcto en el tiempo adecuado. El trauma que originó la fractura es de tal intensidad que pudo causar daños 
irreversibles al cartílago desde el primer momento. Se debe apuntar a la cicatrización primaria valiéndonos de la compresión interfragmentaria. Para eso usamos tornillos de compresión. 
La compresión de los cуndilos no comprime a la placa. A veces se puede hacer la reducción y compresión por método cerrado, utilizando una prensa. 
En estos casos un tornillo maleolar solo, si el perro es grande o uno de cortical de 3,5 o 2,7 colocado con efecto LAG o el de cortical habiendo hecho la compresión con la prensa, es 
suficiente para asegurar la reducción y fijación. 
En la SH IV se puede agregar un alambre Kirchner en paralelo al tornillo o se coloca hacia proximal a través del epicóndilo correspondiente para evitar la rotación del cóndilo. 
Hay que intentar siempre la movilización temprana de la articulación. 

EPÍFISIS DE TRACCIÓN 
En este caso la fractura y avulsión es causada por la acción del tendón muscular que se inserta en esa porción del hueso. Las fracturas pueden ocurrir en cualquier punto de inserción pero 
las más frecuentesson en cresta tibial y el trocánter mayor del fémur. 
Aquí también es necesaria la cirugía con fijación interna ya que no existen métodos externos que contra resten o neutralicen estas fuerzas de avulsión. Se utilizan clavijas y alambres de 
cerclajes en figura de 8 en la banda de tensión del hueso. Si al ajustar el alambre se ejerce mucha tensión, especialmente en animales de razas grandes de corta edad, la compresión excesiva puede fusiona la cresta prematuramente y resultar en una posterior deformación de la rodilla, induciendo a luxaciones rotulianas o rupturas del ligamento cruzado craneal. 

FRACTURAS DIAFISIARIAS 
La elasticidad del hueso está dada por el componente fibroso y la dureza o resistencia por la mineralización, por tanto los huesos de los cachorros son más fibrosos y flexibles. Son 
habituales en estos animales las fracturas incompletas o en tallo verde. En este caso se produce la ruptura parcial de la diáfisis y los cabos fracturarios se mantienen unidos por el 
periostio. Con el transcurso de las horas puede ocurrir la desviación axial del hueso debido a la acción muscular. 
Menos comúnmente se presentan fracturas multifragmentarias o conminutas. 
Las fracturas en rama verde afectan principalmente a la tibia y radio y a veces al fémur. La falta de movilidad anormal, deformación y crepitación (signos característicos de las fracturas 
completas) pueden hacer pasar por alto estas fracturas. La claudicación de aparición brusca en coincidencia con un trauma y el dolor que puede estimularse cuando se intenta mover el miembro y ser reconocido puntualmente por palpación presión en la línea de fractura, nos indica la necesidad de tomar RX. 
Para las fracturas diafisiaria se recomienda la inmovilización externa si son simples, transversas, mínimamente desplazadas y que puedan ser debidamente reducidas en forma cerrada. 
La reducción cerrada en un cachorro es peligrosa por la debilidad de los huesos. Los cabos fracturarios se pueden fragmentar o aplastar con las maniobras de reducción si estas son muy 
forzadas. 
La inmovilización prolongada de un cachorro y la formación de callo exuberantes que se adhieren a tejidos blandos que limitan o impiden los movimientos articulares dejarán secuelas graves 
o a veces permanentes e irreversibles. La angulación excesiva o cabalgamiento delos fragmentos y la sospecha del desarrollo de un callo exuberante que englobe tejidos blandos, no hace 
recomendable al tratamiento conservador. 
La aplicación de un fijador externo de medios clavos tipo I es una buena opción terapéutica. 
Algunos conceptos generales que sirven de guía para definir el tratamiento de fracturas diafisiaria en cachorros pueden ser los siguientes: 
Observar la mineralización ósea. Considerando la posibilidad de fracturas patológicas. 
Aprovechar la rápida reparación biológica que se produce en los cachorros. 
No intentar la reducción anatómica. Puede provocarse un daño innecesario. 
Causar mínima lesión de tejidos blandos. 
Las placas de osteosíntesis son poco recomendables debido a la debilidad de las corticales. 
Las clavijas y fijadores externos son recomendables por no interferir con la movilidad articular.

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