SIGNOS CLÍNICOS FÍSICOS CON ORIGEN EN PATOLOGÍAS COMPORTAMENTALES – Prof. Dr. Rubén E. Mentzel

 SIGNOS CLÍNICOS FÍSICOS CON ORIGEN EN PATOLOGÍAS COMPORTAMENTALES
Prof. Dr. Rubén E. Mentzel Médico Veterinario (UBA), Diploma de Docente Autorizado (UBA), Diplomado en Etología Clínica (CLEVe) , Especialista en Docencia Universitaria (UBA), Especialista en Clínica y Etología de Caninos y Felinos (CVPBA), Profesor Titular de Etología, Facultades de Veterinaria de la UJAM y USAL Centro de Especialidades Médicas Veterinarias (CEMV) Av. Córdoba 2663, Ciudad de Buenos Aires, Argentina rementzel@yahoo.com.ar

XIV CONGRESO NACIONAL DE AVEACA – XI CONGRESO FIAVAC Bs. As. 11 y 12 de Setiembre de 2014 Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía de Argentina
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Introducción

Las patologías comportamentales se manifiestan por alteraciones en ciertas conductas específicas de la especie, constituyendo los signos conductuales del trastorno. Esto ocasiona que los mecanismos biológicos de adaptación fallen, incapacitando al animal para mantenerse en equilibrio con su entorno. Pero también estos trastornos afectan el funcionamiento del organismo ocasionando signos físicos, los cuales son inespecíficos y se presentan también en una gran variedad de patologías somáticas. Generalmente esos signos se estudian como parte de la manifestación clínica de las entidades nosológicas comportamentales. Sin embargo, son motivo frecuente de consulta en la clínica médica y debemos tener presente los trastornos que los originan, como parte de la larga lista de diagnósticos diferenciales a realizar. Por cuestiones de tiempo y objetivo sólo se mencionaran las patologías etológicas relacionadas, dando por sabidas las demás patologías físicas que también pueden causar los mismos signos. Además es importante tener siempre presente que un signo físico de origen conductual no descarta por sí mismo una patología somática y viceversa, pudiendo haber enfermedades comórbidas.

Signos físicos y patologías comportamentales

Lesiones dermatológicas como la alopecia, dermatitis, laceración y granuloma, que pueden ser ocasionadas por diversos problemas de piel, también serán el resultado del autolamido excesivo, principalmente en diferentes partes del cuerpo en gatos y en los miembros de los perros, como resultado del trastorno compulsivo. Por lo tanto no es una patología dermatológica, sino etológica. El trastorno compulsivo (TC) se define como un conjunto de acciones repetitivas y persistentes, relativamente invariables, que interfieren con el comportamiento normal. Son excesivos en duración, frecuencia e intensidad. Los signos clínicos que lo caracterizan son el acicalado, la persecución de la cola, el excavado, la deambulación y las vocalizaciones. El tratamiento es integral y requiere mínimamente la prescripción de psicofármacos como la clomipramina 2-3 mg/kg/12 hs PO, enriquecimiento ambiental, juego, ejercicio y técnicas de modificación de conducta como la extinción y el contracondicionamiento (CC). También se presentan algunas de estas lesiones de piel y principalmente la onicofagia debido a un trastorno de ansiedad generalizada (TAG). El mismo consiste en un estado de alerta mental y movilización somática ante un peligro sin determinar. La sintomatología completa incluye taquipnea, taquicardia, midriasis, disorexia, temblores, hiperreactividad, hipervigilancia, diarrea, dispepsia, pica, micciones, disomnio, vocalización, agresión irritativa y actividades de sustitución. El tratamiento incluye clomipramina 1-2 mg/kg/12 hs PO o buspirona 0,5-3 mg/kg/8-12 hs PO, y/o cloracepato de potasio 0,5-2 mg/kg/12-24 hs PO, ambiente tranquilo, extinción, obediencia, desensibilización sistemática (DS), CC y exposición controlada (EC).

Signos que podrían ser neurológicos como la persecución excesiva de la cola y la deambulación con una marcha estereotipada, también son causados por un trastorno compulsivo. Lo mismo sucede con la hipermotricidad, característica de la hiperactividad y presente también en algunos cuadros clínicos severos de fobias simples. La hiperactividad, también llamada síndrome de hipersensibilidadhiperactividad (Hs/Ha) o trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADDH, por las siglas en inglés), corresponde a un estado patológico de altos niveles de energía con hipertrofia de los comportamientos de relación, exploración y juego. El espectro signológico incluye hipermotricidad, hipersensibilidad, hiperreactividad, falta de autocontrol, destructividad, ladrido excesivo, eliminación inadecuada, agresión por juego, dificultad de aprendizaje, ausencia de reposo, taquicardia, taquipnea, atracones e hiposomnia. El tratamiento se basa en fluoxetina 1-2 mg/kg/24 hs PO o metilfenidato 2-4 mg/kg/8-12 hs PO, ambiente tranquilo, ejercicio adecuado, juego controlado, obediencia, extinción y CC. La fobia específica o simple (FS) es un miedo extremo desencadenado por un estímulo (o grupo de estímulos) específico, presente en el ambiente y sin peligro real, que no remite espontáneamente e interfiere con el comportamiento normal. Su manifestaciones clínicas pueden incluir huida, esconderse, temblores, apego al dueño, postura baja, gemidos, sialorrea, taquicardia, taquipnea, midriasis, hipervigilancia, hiperestesia, hipermotricidad, destrucción de barreras, enuresis, encopresis, vómitos, diarrea y agresión por miedo. El tratamientos es alprazolam 0,05-0,2 mg/kg/4-6 hs PO o clonacepam 0,1-0,3 mg/kg/8-12 hs PO y/o propanolol 1-5 mg/kg/12 hs PO, ambiente seguro, extinción, DS y CC.Otros signos neurológicos como perseguir y/o cazar objetos inexistentes en caninos, la autoagresión del paciente dirigida hacia alguna parte de su propio cuerpo (cola, miembros o flanco), la automutilación consecuente en muchos casos, y la hiperestesia del musculo cutáneo en felinos, corresponden al llamado síndrome disociativo (SD). El mismo se define como la pérdida progresiva de la conexión con el entorno a expensas de conductas repetitivas que parecen estimuladas por elementos inexistentes. Sus signos clínicos incluyen episodios “alucinatorios” (cazar moscas, roedores, etc), agresiones graves, autoagresión, evitación sin miedo (más en hembras) o gran impulsividad (más en machos). El tratamiento es principalmente farmacológico con antipsicóticos como la risperidona 1 mg/m2/24 hs PO. También la desorientación, singo relacionado como varias patologías neurológicas, es característico de una enfermedad neuroetológica conocida como síndrome de disfunción cognoscitiva (SDC). Esta condición está caracterizada por problemas conductuales, deterioro cognoscitivo y cambios cronobiologicos de comienzo geriátrico. Sus principales signos son desorientación, alteración de las interacciones sociales, perdida de los hábitos de eliminación, disturbios del ciclo sueño–vigilia, y disminución de la actividad. El tratamiento se basa en selegilina 0,5-1 mg/kg/24 hs PO, propentofilina 3 mg/kg/12 hs PO, vitamina E, restablecimiento de rutinas e interacciones sociales.
Los signos cardiorespiratorios que pueden tener origen en alteraciones del comportamiento incluyen taquicardia y taquipnea en el trastorno de ansiedad generalizada, en la hiperactividad y en la fobia simple. También se presentan en la ansiedad por separación (AxS), la cual es una ansiedad asociada exclusivamente a la ausencia o separación del/los propietarios. Los signos además de los mencionados son destructividad, vocalización excesiva y/o eliminación inadecuada solo en ausencia de personas, sialorrea, temblores, anticipación, saludo excesivo e hiperapego. El tratamiento incluye clomipramina 1-2 mg/kg/12 hs, desapego, extinción de rituales, DS y CC. Otros cuadros como el síncope y el colapso traqueal se pueden dar por ansiedad paroxística, también llamado ataque de pánico (AP), constituyendo crisis de ansiedad de gran intensidad y corta duración, con signos casi exclusivamente neurovegetativos. Los cuales incluyen demás de taquicardia y taquipnea, fasciculaciones musculares, midriasis, hiperreactividad, secreción perineal y síncope. El tratamiento es solo farmacológico con benzodiacepinas. Por último el broncoespasmo en felinos puede estar desencadenado por un trastorno de ansiedad.

Signos de problemas nefrourológicos como la polaquiuria, puede confundirse con la micción en lugares inadecuados (teniendo acceso a los lugares destinados para tal fin), frecuentes en el síndrome de disfunción cognoscitiva, en la hiperactividad, en el trastorno de ansiedad generalizada y en la ansiedad por separación. La aspersión urinaria de los felinos y la marcación urinaria de los caninos también debe ser diferenciada como resultado de un trastorno de ansiedad o en el caso particular de los perros debido también a una sociopatía (So). Este cuadro nosológico genera alteraciones del comportamiento como resultado de un conflicto jerárquico causado por relaciones ambiguas dentro de la manada-familia. Los signos son prerrogativas dadas por los dueños, agresión jerárquica (o competitiva), irritativa (o conflictiva), territorial, marcación urinaria, monta y destructividad en la salida. El tratamiento consiste en aplicar medidas de seguridad, evitar conflictos, regresión social dirigida (RSD), obediencia, dogal, bozal, inhibición jerárquica y coalición física, acompañado por fluoxetina 0,52 mg/kg/24 hs PO. La poliuria, que tiene causas renales, metabólicas y endócrinas, también se puede ser secundaria a una polidipsia por ansiedad, antiguamente denominada psicogénica. La enuresis, también un signo común a muchas patologías orgánicas no solo se puede deber a un trastorno de ansiedad, sino también a fobias simples o generalizadas, a la ansiedad paroxística y al síndrome de disfunción cognoscitiva. La fobia generalizada o síndrome de privación sensorial (SPS) es un déficit en la integración de las informaciones sensoriales después de un desarrollo hipoestimulante. Se presenta con exploración inhibida y estática, hiperapego, alteración alimentaria, rigidez comportamental, alteraciones sexuales, desaparición de la exploración, el juego y los comportamientos sociales, hiposomnia, encopresis y enuresis. El tratamiento incluye no castigar, rutinas estables, extinción, EC, clorazepato 0,5-1 mg/kg/12-24 hs PO o buspirona 1-2 mg/kg/8-12-24 hs PO o clomipramina 1-2 mg/kg/12 hs PO.
Los signos gastrointestinales como las dispepsias, vómitos, defecación en lugares inadecuados, diarreas y encopresis, frecuentemente debidos a patologías digestivas o de otros órganos, también se pueden presentar por un trastorno de ansiedad generalizada, ansiedad por separación, fobia simple, síndrome de privación sensorial y disfunción cognoscitiva. Los atracones de comida son frecuentes en la hiperactividad y algunas veces también en el trastorno de ansiedad. La pica (ingestión de materiales u objetos no orgánicos y no digeribles), sin causa orgánica, se considera un trastorno compulsivo o un signo más de la hiperactividad, aunque en realidad en este último caso suele ser una masticación destructiva de objetos y no exactamente pica.
Por último, ciertas conductas que pueden tener una causa hormonal, como la monta, también son generadas por situaciones de conflictos sociales crónicos como en las sociopatías. Como contra partida la falta de libido y el anestro prolongado se pueden presentan no solo por alteraciones endocrinológicas, sino también por un trastorno de ansiedad o en el síndrome de privación sensorial. La obesidad y la polidipsia con poliuria secundaria, además de las causas ya conocidas, también se originan por el trastorno ansioso.

Conclusión

Cuando el motivo de consulta es algunos de estos signos clínicos, ahora debemos incluir en los algoritmos diagnósticos a los trastornos de comportamiento, además de las enfermedades de los distintos órganos y sistemas ya conocidas. En el pasado esos casos quedaban sin diagnóstico y se los identificaban como idiopáticos, terminando en muchos casos en el abandono o eutanasia del animal. Hoy día, gracias al aporte de las ciencias de la conducta, pueden ser diagnósticados y tratados con éxito en la mayoría de los casos.

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