PODODERMATITIS EN AVES – Vet. Sandra R Ierino

PODODERMATITIS EN AVES – Vet. Sandra R Ierino
Unidad de Animales No Convencionales FCV UBA
<sandraierino@hotmail.com>

XI CONGRESO NACIONAL DE AVEACA – Congreso Conmemoración 250 años de la Profesión
Bs. As., 3, 4 y 5 de Agosto de 2011 – Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía de Argentina

La pododermatitis es una patología inflamatoria que se manifiesta como lesiones de distinta gravedad en las almohadillas plantares o en las articulaciones de los miembros inferiores.
Su incidencia en la clínica diaria es alta y el diagnóstico precoz es importante para mejorar el pronóstico de esta enfermedad.

Prevalencia: alrededor de un 40% de canarios se presentan a consulta con pododermatitis en distintas etapas.
Especies susceptibles: afecta a casi todas las aves en cautiverio en especial a canarios, periquitos australianos, gallinas, aves silvestres (cardenales, corbatitas, cabecita negra), rapaces y psitácidos en
general.

Etiología: se considera que el origen es multifactorial y está muy relacionado con el manejo incorrecto: exceso de peso, inactividad, posaderos inadecuados, exceso de humedad, mala nutrición (deficiencia
de zinc, hipovitaminosis A, exceso o carencia de proteínas), predisposición genética, alteración del sistema inmune, traumatismos son algunos de los factores conocidos.
La falta de ejercicio desempaña un papel fundamental. Las aves que se ejercitan tienen menos incidencia de esta patología. Esto esta comprobado en rapaces y otras aves silvestres capturadas.

Etiopatogenia: se han descripto una serie de cambios asociados a esta patología:
Los primeros ocurren casi siempre en los puntos de máxima carga del peso. La piel pierde flexibilidad y puede haber engrosamientos de las almohadillas digitales y metatarsales.
La secuencia de eventos puede describirse de la siguiente manera:
1°: mala circulación sanguínea en miembros inferiores debido a las largas horas que pasan las aves en los posaderos
2°: alta predisposición a infecciones por la mala perfusión tisular

3°: necrosis
4°: mala cicatrización relacionada a la pobre circulación

Estadios: la enfermedad puede ser leve o grave.
Leve: inflamación local sin infección. El pronóstico es bueno pero son frecuentes las recidivas.
Grave: inflamación e infección con presencia de material purulento en las vainas tendinosas de los flexores que originan deformación en los dedos, artritis séptica en articulaciones falángicas y
metafalángicas, rotura de tendones flexores y osteomielitis. Estos casos requieren estudios radiológicos para determinar su pronóstico.

Signos clínicos: la signología es variada. Comienza con un enrojecimiento de la zona plantar y una ligera claudicación intermitente uni o bilateral causada por el dolor. El consumo de agua y comida es
normal. Con el progreso del cuadro el dolor aumenta, el ave se muestra embolada, con claudicación de 3° o 4° grado, aparente pérdida del equilibrio (no puede subirse a los palos) y disminución del
consumo de comida.
El autopicaje que se observa en algunos casos sobre la zona afectada, conduce a la aparición de cuadros hemorrágicos más o menos severos y es un signo previo a la aparición de la necrosis.
A partir de ese momento los signos progresan, según el agente infeccioso que actúe, hasta el fallo multisistémico que conduce a la muerte del paciente.

Tratamiento: abarca tres aspectos: el ambiental, el médico y el quirúrgico.
Se basa en mejorar las condiciones del cautiverio, disminuir el dolor y la inflamación, prevenir infecciones, eliminar el tejido lesionado y aumentar el aporte ¾ Tratamiento ambiental:
– Recubrir perchas de distinto diámetro con material blando:
se recomienda tener cuidado en la elección del material ya que las aves tienden a picarlo pudiéndose generar accidentes de distinta gravedad. Una de las opciones es colocar una capa de algodón sobre el posadero y luego envolverlo con alguna tela que no desprenda hilos (como puede ser por ejemplo franela) También se pueden utilizar sogas de algodón trenzado de distinto diámetro anudadas en ambos extremos.
– Cubrir el suelo con material blando si el ave se encuentra en el piso.
– Mantener el suelo limpio y sin humedad (micosis/ aspergilosis)
– Controlar el peso del ave: se deben realizar las correcciones dietarias correspondientes a la especie afectada.
– Aumentar el ejercicio
– Evitar la contaminación del agua con las deyecciones: mantener limpia el agua del bebedero y no dejar la bañadera dentro de la jaula más de 15 minutos

¾ Tratamiento médico:
– Dieta con suplementos vitamínicos y minerales adecuados a la especie
– Anttinflamatorios no esteroides y analgésicos: se seleccionan según el grado del dolor, la profundidad de la lesión y el agente causal. No usar corticoides.

Acido acetil salicílico: 10 mg/kg cada 12 hs por 3 dias y luego días alternos.
Ibuprofeno 5-10 mg/kg c 8-12 hs
Meloxicam 0,1-0,2 mg/kg cada 12 hs
Carprofeno 1-2 mg/kg cada 12 hs
– Antibióticos: se utilizan en forma preventiva (en caso de pododermatitis inflamatorias) o curativa (en las pododermatitis infecciosas) según el agente causal, con una duración mínima
de 10 días. Los agentes aislados con mayor frecuencia son: Staphyilococcus spp, Pseudomonas, E coli y levaduras
Lincomicina: 50-75 mg/kg cada 12 hs por boca o 100-200 mg/por litro de agua
Clindamicina: 50-100 mg/kg cada 12 hs PO o 200 mg/litro
Marbofloxacina: 5-15 mg/kg cada 12- 24 hs PO
Todos estos antimicrobianos se absorben en el intestino y llegan a la mayoría de los tejidos como fascias, articulaciones y huesos.

– Antimicóticos:
Ketoconazol: 200 mg por litro o 10-30 mg/kg cada 12 hs
Fluconazol: 2-5 mg/kg por 10 dias o 50 mg/ litro de agua
Itraconazol: 5-10 mg/kg

¾ Tratamiento local:
Se debe evaluar las ventajas y desventajas de su aplicación según la especie a tratar. En numerosas aves, la principal desventaja es el estrés generado por la captura y la manipulación.
No esta recomendado el uso de cremas con corticoides.
– Acido fusídico: en especial si hay lesiones costrosas hasta q se elimine

– Crema con vitamina A para lubricar las escamas
– Perlas con polimetil metacrilato (PMMA) impregnadas con el antimicrobiano seleccionado según el agente causal.

¾ Tratamiento quirúrgico:
El material purulento en las aves es de tipo caseoso y requiere eliminación quirúrgica.
Antes de la cirugía, se sugiere realizar 5 días de antibioticoterapia para disminuir la posibilidad de septicemia. Luego de la anestesia, se lava el área afectada con solución jabonosa o clorhexidina y se procede a
la limpieza y debridación del tejido.
Se finaliza con una sutura total o un afrontamiento con nylon monofilamento.
Si hay espacios muertos se puede colocar una perla de PMMA con el antimicrobiano seleccionado según el resultado del cultivo y antibiograma.
Se recomienda vendaje post quirúrgico para evitar las contaminaciones.

Bibliografía:
Carpenter, J W: Exotic Animal Formulary, Second Edition, W. B. Saunders, 2001
Altman, R. Avian Medicine and Surgery, ed R Altman, S. W B Saunders 1997
Samour: Avian medicine. 2° ed. Mosby 2007
Rupley Manual of avian practice W. B. Saunders Company 1997
Jones MP, Falcony and raptor medicine 79° Western Veterinary conference, 2007
Cooper J E, Birds of prey. Health and disease. 3° ed. Backwell. 2002

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