MALASSEZIA spp. EN PERROS Y GATOS, UN ENFOQUE INTEGRAL – Gustavo Pablo Tártara

MALASSEZIA spp. EN PERROS Y GATOS, UN ENFOQUE INTEGRAL – Gustavo Pablo Tártara. Médico Veterinario
Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Rosario
gustavotartara@yahoo.com.ar

XI CONGRESO NACIONAL DE AVEACA -Congreso Conmemoración 250 años de la Profesión
Bs. As., 3, 4 y 5 de Agosto de 2011 -Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía de Argentina

 

Las especies del género Malassezia son organismos levaduriformes lipofílicos y no lipofílicos incluidas en la clase Basidiomycetos considerados comensales en el hombre y en los animales (1-2-3-4).
Si bien han sido reconocidas por más de un siglo como habitantes normales de la piel humana y en ciertos animales de sangre caliente, también se los ha vinculado a un amplio rango de enfermedades y
es por este motivo, que resulta muy importante conocer su biología para poder realizar el tratamiento correcto en las infecciones en perros y gatos producidas por especies de Malassezia las cuales han
ido adquiriendo importancia considerable por su asociación a procesos patológicos como agentes de micosis superficiales y diseminadas siendo hoy considerados agentes patógenos emergentes en
humanos (4).
En 1874 el histólogo y fisiólogo francés Malassez señaló su naturaleza levaduriforme y en 1889 Baillon creó el género Malassezia en honor del autor anterior. Es sorprendente como el conocimiento sobre
este hongo ha ido en aumento en poco tiempo, principalmente con la aparición de nuevas técnicas de biología molecular ya que su dificultad para el cultivo y su naturaleza dimórfica hizo que los micólogos
creyeran que las distintas formas correspondían a organismos diferentes, lo que llevó a que se incluyeran en dos géneros separados: Pytirosporum para la fase levaduriforme y Malassezia para la
micelial. Por este motivo durante muchos años coexistieron ambos sistemas taxonómicos (1). En 1990 se inició una nueva época con la introducción de técnicas moleculares en la identificación de los
hongos y fueron Simmons y Guého quienes en ese año identificaron una nueva especie, M. sympodialis. En 1996 Guého y col. realizaron una revisión taxonómica del género, basados en
características morfológicas, fisiológicas, ultra estructurales y moleculares, agregándose a las especies ya conocidas (M. furfur, M. sympodialis, y M. pachydermatis) cuatro nuevas: M. slooffiae, M. obtusa, M.
globosa y M. restricta (5-6). En 2002 Sugita y col hicieron una descripción de otra nueva especie: M. dermitis, la cual fue identificada mediante análisis de las secuencias del gen ARNr (regiones D1 y D2
del 26S del ADNr y los ITS (Internal Transcribes Sapacer), a partir del aislado de una persona con dermatitis atópica (7). El mismo grupo de investigadores describió al año siguiente la M. japonica
identificada también por métodos moleculares (PCR anidado). En 2004, el grupo japonés de Hirai y col. describió M. nana, en animales utilizando secuenciación de ADNr de la subunidad 26S y de la
ITS1 (8). Ese mismo año Sugita y col. (9) caracterizaron a M. yamatoensis determinaron diferencias moleculares con M. furfur, M. obtusa y M. japonica si bien filogenéticamente eran cercanas.
En 2006 se aislaron por medio de análisis comparativos de marcadores moleculares de regiones D1/D2, análisis de la subunidad 26S de ADNr y secuencias de nucleótidos, dos nuevas variedades; las
cuales se identificaron en animales domésticos y denominándose M. caprae (aislada de cabras) y M. equina (aislada principalmente en caballos), las cuales presentan características morfológicas y
fisiológicas distintivas (10).
En 2010 Cabañés y col. (11) presentaron una nueva especie: M. cuniculi sp. nov., hasta el momento la última especie de Malassezia lipodependiente hallada.
Aunque no se detectó la reproducción sexual (forma Teleomorfa) para Malassezia spp, su alto contenido de G+C (mayor al 50%), la naturaleza lamelar junto a la composición bioquímica de su
pared celular, la reacción positiva a la tinción con Azul de Diazonio y su actividad ureasa, claramente indican que pertenecen a los Basidiomycetos (1-12-13-14-15-16).
Así mismo la variabilidad morfológica y los estrictos requerimientos lipídicos del género han impedido por décadas el estudio in vitro de estas levaduras.
Aún hoy la metodología de laboratorio presenta complicaciones para su aislamiento, mantenimiento e identificación.
tualidad reconocer 14 especies: M. furfur; M. pachydermatis; M. sympodialis; M. slooffiae; M. obtusa; M. globosa, M. restricta; M. dermitis; M. japonica; M. nana; M. equina; M. caprae; , M. yamatoensis;
M. cuniculi sp. nov. (17- 18-19)
La transferencia zoonótica ha sido bien documentada de perros hacia pacientes humanos inmunocomprometidos (20), como ejemplo cabe nombrar el brote en terapia intensiva de pediatría del
Dartmounth-Hitchcock Medical Center en Lebanon, New Hamphire, Inglaterra en 1993, donde dos bebés prematuros padecieron una infección sistémica a raíz de que la enfermera tenía las manos
contaminadas con Malassezia pachydermatis (21-22).
La malasseziosis, en perros y gatos es causada principalmente por una especie zoofílica: Malassezia pachydermatis (23), su invasión a los estratos epidérmicos está asociada con factores
predisponentes como: cambios en el microclima de la superficie, incremento de la producción de cerumen /sebo, maceración húmeda de la piel, traumatismos, estados alérgicos, infecciones
bacterianas, enfermedad endócrina, enfermedad interna y efectos secundarios de terapias aplicadas (23).
Actualmente se ha detectado M. slooffiae en gatos de raza Devon Rex con dermatitis y seborrea (24); como también Malassezia dermatis en perros con lesiones eritematosas pruriginosas con cuadros
semejantes al síndrome de dermatitis atópica en humanos (25).
En cuanto a sus factores de patogenicidad no están del todo claros aunque trabajos recientes le confieren a la fosfolipasa un rol en el aumento de la virulencia de este agente (5-6).
Como comensal, se halla en la piel normal y anormal, en los conductos auditivos normales y anormales, las superficies mucosas (oral, anal) en los sacos anales y la vagina de perros y gatos
normales (26).
La invasión de los estratos epidérmicos superficiales ocurre debido a cambios en el microclima de la superficie tales como: incremento de la producción de sebo, maceración húmeda de la piel y/o
traumatismo.
El estado de portador en la mucosa podría participar en la colonización y la infección tegumentaria a través del lamido y las conductas de acicalamiento.
Actualmente se considera que tiene una relación simbiótica con estafilococos comensales, ya que los microorganismos producen factores de crecimiento y alteraciones microambientales favorables
para ambos. Aparentemente este sería uno de los motivos por lo cual es frecuente que perros con Malassezia tengan un número elevado de S. intermedius en la piel.
Las proteínas o glucoproteínas sensibles a la tripsina presentes sobre las paredes celulares de las levaduras participan en el proceso de adherencia a los corneocitos caninos y los residuos de hidratos
de carbono que contiene manosil presentes en los corneocitos caninos sirven como ligandos para las adhesinas expresadas por M. pachydermatis.
Como esta levadura no produce invasión subcórnea, se cree que la dermatitis se debe a reacciones inflamatorias, de hipersensibilidad o ambas frente a productos y antígenos de estas.
Se ha demostrado que M. pachydermatis aislada de perros con dermatitis y otitis externa producen proteasas, lipasas, lipoxigenasas, fosfatasas, fosfohidralasas, glucosidasa, galactosidasa,
leucina arilamidasa, ureasa y zimosano. Estas sustancias podrían contribuir a la patogenia, al proceso inflamatorio y al prurito asociado con la dermatitis por Malassezia porque producen proteólisis, lipólisis,
alteración del pH local, liberación de eicosanoides y activación del complemento.
Un estudio de Coutinho, S. & Paula C.(27) estudió en 30 cepas de Malassezia pachydermatis la producción de proteinasa, fosfolipasa, hialuronidasas y coindroitin-sulfatasa, enzimas consideradas
factores de patogenicidad en otros microorganismos ya que la constitución básica de la membrana celular es la doble capa lipídica atravesada por proteínas y la exposición a proteinasas y fosfolipasas
producen poros en las membranas celulares del hospedador lo que altera las funciones celulares y favorece la invasión tisular.
En cuanto a las enzimas hialuronidasa y coindroitin-sulfatasa, afectan al ácido hialurónico y al ácido coindroitin sulfato, constituyentes básicos del tejido conectivo.
Clínicamente es una enfermedad oportunista y cosmopolita, con aparición de casos esporádicos, no contagiosa (28).
La recurrencia y generalización de esta infección se ha observado en gatos con infección por el virus de la inmunodeficiencia felina (VIF), en un gato con timoma y en un gato con alopecía
paraneoplásica asociada con un adenocarcinoma pancreático (29).
Se ha aislado una cepa de Malassezia sympodialis en forma constante de los oídos de un grupo de gatos con prurito ótico leve y acumulaciones leves a moderadas de cerumen amarillo a pardo en los
conductos auditivos externos.
El listado de diagnósticos diferenciales es extenso e incluye atopía, hipersensibilidad al alimento, picadura de pulgas, erupción medicamentosas, foliculitis estafilocócica superficial, demodicosis, acné
felino, sarna, acantosis nigricans, dermatitis por contacto, dermatitis seborreica y linfoma epiteliotrópico entre otros.
En cuanto a las características epidemiológicas y ecológicas, está claramente establecido que M. pachydermatis forma parte normal de la microbiota cutánea de perros y gatos, por lo que puede
aislarse a partir de la piel y de mucosas de estos animales, aunque el número de células recuperadas cambia de acuerdo a los diferentes localizaciones anatómicas (30-31), Por ejemplo, en el perro puede
aislarse frecuentemente del ano, cavidad oral, área interdigital, labio inferior y conducto auditivo externo y por el contrario de manera menos frecuente a partir del área nasal, prepucio, vulva, axila,
ingle y dorso (32). La ecología de esta levadura en la piel canina ha sido ampliamente estudiada debido a su importancia como patógeno oportunista (3-4).
Esta levadura, puede llegar a ser patógena como consecuencia de cualquier alteración en el microambiente de la superficie de la piel o de las defensas del huésped.
Los factores primarios que favorecen la multiplicación de M. pachydermatis son: la producción excesiva y/o una modificación de la naturaleza del sebo o del cerumen, humedad elevada, una posible
ruptura de la barrera epidérmica y la presencia de causas subyacentes, entre las cuales encontramos con frecuencia una hipersensibilidad cutánea (atopía y piodermatitis), ectoparasitosis y en particular
una demodeccia, endocrinopatías y otras alteraciones metabólicas que provocan seborrea (26-33-34).
Las principales infecciones asociadas a M. pachydermatis en los animales son otitis externas y dermatitis seborreicas, que afectan principalmente a los carnívoros, en especial perros y gatos (3-4).
Sin embargo esta especie también ha sido encontrada en la piel sana de animales diversos como conejos, cerdos, ovejas, cabras, vacas, caballos, cobayos, rinocerontes, elefantes, ciervos, aves,
primates, osos, hurones, focas, zorros y osos hormigueros. (3-4-35-36-37-38).
En el hombre ha sido implicada únicamente y de forma ocasional en casos de infecciones sistémicas, usualmente en neonatos prematuros de bajo peso, internados durante largos períodos en
unidades de cuidados intensivos y que han recibido antibióticos de amplio espectro y alimentación parenteral basada en lípidos, así como en pacientes inmunocomprometidos (15-39-40).
De hecho, algunos estudios sugieren que su presencia en la piel humana está causada por la transferencia de M. pachydermatis a partir de piel de los animales (15).
El diagnóstico puede ser muy difícil de establecer porque la dermatitis por Malassezia spp. se suele asociar con uno o más de los posibles diagnósticos mencionados (26). Por ello resulta indispensable
establecer un correcto diagnóstico antes de implementar una terapia. El examen citológico es una herramienta muy útil y accesible para confirmar la presencia de dermatitis por Malassezia spp. (41-42-
43-44-45). No se ha establecido cual es el mejor método ya que cada uno tiene sus beneficios e inconvenientes. Los raspados superficiales son confiables pero difíciles de realizar en ciertas áreas
(espacios interdigitales, pliegues faciales). Las cintas de acetato son adecuadas para superficies planas y no demasiado cerosas o grasosas. La impronta directa sobre un portaobjetos es adecuada
para superficies planas y lesiones con abundante cantidad de cera y grasa. Los frotis con hisopos de algodón son adecuados para los oídos, espacios interdigitales y pliegues faciales. En los perros
normales, los raspados cutáneos, los frotis de improntas y los hisopados obtienen resultados similares (46). Aún no se ha definido la utilidad diagnóstica del examen citológico, aunque algunos
investigadores consideran que la dermatitis por Malassezia es más probable cuando se observan: más de 10 microorganismos en 15 campos con aceite de inmersión elegidos al azar (1000 x) (42).
Los hallazgos de las biopsias cutáneas realizadas en perros se caracterizan por dermatitis superficial perivascular a intersticial con hiperplasia irregular, espongiosis difusa y exocitosis linfocítica difusa d
la epidermis y el infundíbulo folicular (42-45). La paraqueratosis es prominente y entre las células inflamatorias dérmicas predominan los linfocitos, histiocitos y células plasmáticas. Los eosinófilos
neutrófilos y células cebadas son comunes. Las levaduras se visualizan en la queratina de superficie, infundibular o ambas.
En los gatos se observa una dermatitis de interfase hidrópica con predominio de linfocitos y eosinófilos.
Por último cabe recordar que en algunas ocasiones las levaduras que se visualizan en la superficie de las biopsias de numerosas dermatosis caninas y felinas no desempeñan ningún papel conocido en
su patogenia o tratamiento (47-48).

En animales, los procesos por los cuales Malassezia spp. interactúa no están estudiados como se lo ha realizado en humanos lo que abre un amplio camino de posibilidades.

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