Casos Clínicos

LESIÓN OSTEOLÍTICA ASOCIADA A HEPATOZOON CANIS EN UN PERRO – Esarte MS; Negro V; Oribe G; González A; Pérez M

LESIÓN OSTEOLÍTICA ASOCIADA A HEPATOZOON CANIS EN UN PERRO – Esarte MS; Negro VB; Oribe G; González A; Pérez M

marcesarte@hotmail.com

X CONGRESO NACIONAL DE AVEACA – Congreso del Bicentenario
Bs. As., 8, 9 y 10 de Septiembre de 2010
Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía de Argentina

El Hepatozoon canis es un hemoparásito que se ubica en el citoplasma de los neutrófilos y monocitos. Se acantona en todos los órganos, incluidos hígado, bazo, médula ósea y músculos. Es muy poco frecuente
que se manifieste afectando huesos con características radiológicas similares a una neoplasia. Por ello, el objetivo de esta presentación, es exponer un caso de lesión ósea asociada a hepatozoonosis en un perro,
con un diagnóstico presuntivo inicial de neoplasia ósea.
Se presentó a consulta en el Hospital Escuela de Medicina Veterinaria de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, una perra, Doberman, de 7 años de edad, manifestando claudicación del miembro
anterior derecho de 30 días de evolución, de progreso paulatino. En el examen clínico se observó una claudicación de cuarto grado e intenso dolor a la palpación en relación con el húmero. Se solicitó una
radiografía local, donde se observó una lesión osteolítica que comprometía la zona cortical en proximal del húmero derecho, que por sus características, ubicación y raza, hacía sospechar de neoplasia ósea maligna.
Debido a ello el paciente fue derivado a cirugía para evaluar la posibilidad de amputación del miembro afectado. El veterinario actuante, notó que en la radiografía por cercanía, además de la lesión descripta, se
observaba el comienzo de una lesión en el radio, por lo que solicitó una nueva radiografía de radio derecho. En este nuevo estudio se evidenció una reacción perióstica discontinua en el tercio medio del radio,
conjunto de lesiones que sugerían una patología de etiología sistémica. Ante los signos radiológicos inespecíficos, sumado a que la perra vivía en una casa-quinta en la zona oeste del Gran Buenos Aires y que
los propietarios comentaran que había tenido garrapatas 4 meses atrás, consideró la posibilidad de que la lesión fuera originada por Hepatozoon. Por ello consultó con el Laboratorio del Hospital, continuándose con
un trabajo conjunto. Se solicitó un hemograma completo, coagulograma, bioquímica sanguínea y detección de Hepatozoon canis en sangre periférica. El resultado fue anemia normocrómica arregenerativa, leve
incremento en la fosfatasa alcalina, no encontrándose el hemoparásito en sangre. A fin de verificar la evolución de la lesión, se realizó una nueva radiografía a los 30 días de la primera (a las 2 semanas de la
consulta quirúrgica y del primer análisis de sangre), donde se mantenían las lesiones, no presentando modificaciones que indicaran evolución de la patología. A fin de confirmar la sospecha de hepatozoonosis
se tomó una nueva muestra de sangre y se realizó un frotis de la capa flogística del microhematocrito buscando Hepatozoon canis en sangre periférica, por el método de buffy-coat para realizar
leucoconcentración y tener menor posibilidad de falsos negativos. En esta oportunidad pudo confirmarse el diagnóstico de hepatozoonosis, solicitándose entonces ecografía abdominal de control, en la que se
observó esplenomegalia y adenopatía abdominal; además en ese momento la perra presentaba secreción ocular bilateral mucopurulenta.
Se inició tratamiento con toltrazuril a razón de 10 mg/kg de peso, vía oral durante 4 días. A las 24 horas de haber iniciado la terapia, desapareció la secreción ocular purulenta, 72 horas postratamiento comenzó a
apoyar el miembro y a la semana ya no manifestaba dolor, empezando a desplazarse normalmente: a caminar e incluso a correr, con una buen evolución en los 6 meses posteriores, mejorando paulatinamente
el aspecto radiológico de las lesiones.
Este caso nos indica que ante una lesión ósea de características aparentemente malignas, deben tomarse siempre todos los recaudos posibles a fin de impedir amputaciones innecesarias. Si bien es cierto que la
sospecha de neoplasia ósea maligna indica actuar con celeridad, deben considerarse las posibles etiologías, en particular en pacientes expuestos (por zona de residencia y tipo de vivienda) a las garrapatas
y, por lo tanto, al Hepatozoon canis. Frente a un cuadro de hepatozoonosis pueden eventualmente observarse lesiones óseas con aspecto radiológico de malignidad, por lo que es fundamental realizar un
correcto diagnóstico diferencial.

 

Los comentarios estan cerrados

¿Quiénes Somos?

Somos una asociación sin fines de lucro que nuclea a los médicos veterinarios especializados en animales de compañía de Argentina.

Entre nuestros objetivos se encuentran:

Proveer y estimular el desarrollo de la especialidad en animales de compañía en todo el país.

Recolectar, divulgar y generar información científica, nacional e internacional, relacionada con los an

Ver más

Participaron del XVI Congreso Nacional de AVEACA

MSD Elanco Merial Brouwer Boehringer Sieger DFV Difimed Labyes Panacea Gestor Holiday Zoetis Diagnotest Intermedica Jaulas HB Pañopet Mayors Medica Gepsa Vetonco Media Tec Conrado Amrra Chemovet Honotio Miñoz VonFranken Guzman Dixter

Main Sponsor

Eukanuba