LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS DE LOS GATOS: CASOS CLÍNICOS – Dra. Nélida Virginia Gómez

LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS DE LOS GATOS: CASOS CLÍNICOS
Dra. Nélida Virginia Gómez
FCV-UBA, CHORROARÍN 280. C.A.B.A.
<ngomez@fvet.uba.ar>

Conferencia presentada en:
IX CONGRESO NACIONAL DE AVEACA y VI JORNADAS INTERNACIONALES DE AAMeFe
Bs. As., 1 y 2 de Octubre de 2009
Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía de Argentina – Asociación Argentina de Medicina Felina

El diagnóstico de la mayoría de las enfermedades infecciosas de los gatos resulta complejo, debido a la intrincada patogenia de muchas de ellas y además a consecuencia de la falta de pruebas diagnósticas que
las confirmen.
Los gatos manifiestan todos los estados mórbidos con decaimiento, aislamiento, anorexia y deshidratación. Estos pacientes, al dejar de comer, desembocan rápidamente en estados de
deshidratación e hipocalemia. Esta última a su vez, promueve una mayor inapetencia y se establece un círculo vicioso que acentúa los signos mencionados.
El probable diagnóstico de enfermedad infecciosa debería estar en la mente del profesional, en especial en los casos de pacientes con síndrome febril (con o sin hipertermia) o con signos de
inflamación.
La anamnesis, el examen físico y las pruebas de laboratorio de rutina difícilmente proporcionen datos patognomónicos para identificar una enfermedad infecciosa, pero son de gran ayuda en el
desenvolvimiento de una metodología diagnóstica y en la categorización de los diagnósticos diferenciales.
En los gatos, es muy frecuente encontrar alterados los linfonódulos periféricos, así como también los viscerales. Dichas alteraciones, por lo general, no implican aumento del tamaño sino que se los detecta
lobulados, lo que generalmente refleja la hiperplasia de los mismos. La hipertermia puede afectar al felino en especial con algunas virosis, como PIF, Complejo respiratorio felino, pero tampoco es una constante.
Hay algunas enfermedades infecciosas del gato que tienen signos que sugieren el diagnóstico, pero la mayoría de ellas presentan signos inespecíficos.
En general el gato es poco signológico y es por ello que en esta especie se requieren, más que en otras el empleo de los métodos complementarios.
Con respecto a los análisis de sangre básicos que se deben solicitar, estos son: hemograma, buscando en él alteraciones en la fórmula y/o en el recuento leucocitario (leucocitosis, neutrofilia con
desvío a la izquierda), la presencia de hemoparásitos, neutrófilos tóxicos, etc.
El perfil bioquímico básico deberá incluir: proteínas totales y albúmina y por diferencia las globulinas, que suelen elevarse en muchos procesos infecciosos y el resto de las pruebas bioquímicas para
evidenciar el grado de compromiso de los órganos internos. Debe recordarse que para el gato la extracción de sangre puede resultar muy estresante y esto puede traducirse en una fórmula leucocitaria
de estrés (linfopenia).
También en este punto pueden completarse los datos con los métodos de diagnóstico por imágenes (ecografías y radiografías).
En función de los resultados obtenidos pueden requerirse o no otros exámenes complementarios más específicos, tales como los serológicos, cultivos, etc.
Toda la batería de análisis se debería orientar a la confirmación etiológica a fin de instaurar un tratamiento específico.
También es muy importante el tratamiento de sostén. En primer término la terapia hidroelectrolítica, por los motivos antes descriptos. Una mención especial corresponde al aporte nutricional. Los
requerimientos calóricos de un paciente con una enfermedad infecciosa aumentan 1,5 veces, respecto de los normales. Por ello, el paciente debe recibir alimentos que contengan alto aporte de energía en
cantidades pequeñas pues el apetito está disminuido o ausente. La forma de administración mejor aceptada es la vía oral, siendo a veces necesaria la colocación de sondas naso-esofágicas.
Hasta que se determina el agente causal, en muchos casos es necesario recurrir al empleo de antibióticos de amplio espectro y del tipo bactericida.
Es necesario recordar que hay antibióticos capaces de inducir fiebre en el gato, tales como las cefalosporinas, tetraciclinas y sulfas. Los antipiréticos solo deben usarse en el caso de que la
temperatura supere los 40,7° C. No siempre se cuenta con todas las pruebas diagnósticas para identificar cualquier agente infeccioso, pero además debe tenerse en cuenta que muchas de ellas, no son pruebas
confirmativas, sino que por determinar anticuerpos para ciertos agentes, solo aproximan al diagnóstico.
Debe recordarse que los resultados positivos de estas últimas solo sirven cuando se acompañan de signos compatibles con la enfermedad en cuestión y cuando se obtiene respuesta al tratamiento.
Actualmente existen diversas técnicas que permiten la confirmación definitiva de las enfermedades infecciosas, tales como cultivo y aislamiento viral, bacteriano, micótico, detección antigénica y reacción
de polimerasa en cadena. Estas pruebas más laboriosas, con mayor costo y a veces con resultados lentos, deben ser solicitadas con criterio, según el caso y en función de la enfermedad en cuestión.
Los casos clínicos que se mostrarán en la conferencia se refieren a las virosis que afectan gravemente la salud de nuestros gatos y estas son VIF, ViLeF y PIF y a todos los agentes bacterianos,
virales, parasitarios y micóticos que actúan como oportunistas de ellas.

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