Casos Clínicos

LA CELULITIS JUVENIL DE UN PERRO – A PROPÓSITO DE UN CASO. Fonseca-Alves CE*, Corrêa AG, Costa SS

LA CELULITIS JUVENIL DE UN PERRO – A PROPÓSITO DE UN CASO. Fonseca-Alves CE, Corrêa AG, Costa SS
Faculdade UPIS, Brasília-DF, Brasil. 
<carloseduardofa@hotmail.com>

X CONGRESO NACIONAL DE AVEACA – Congreso del Bicentenario
Bs. As., 8, 9 y 10 de Septiembre de 2010
Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía de Argentina

RESEÑA DEL ANIMAL:

Fue tratada en el hospital Veterinario, una perra de tres meses, raza Golden Retriever, con claudicación del miembro pélvico, otitis bilaterales, edema, estrías en los labios, blefaritis bilaterales, los ganglios linfáticos reactivos y pústulas alrededor de la vulva. Se llevó a cabo un hemograma, citología de las lesiones de la piel y la citología aspirativa con aguja fina de los ganglios linfáticos submandibulares. Una muestra fue extraída para biopsia de evaluación histopatológica. Se recolectó una muestra para cultivos bacteriológicos con antibiograma. Con base en las pruebas clínicas y de laboratorio, se estableció el diagnóstico de celulitis juvenil. El tratamiento se instituyó, con prednisona en dosis de 2 mg / kg una vez al día durante 15 días y cefalexina a 22 mg / kg, dos veces al día, durante 15 días. Después de un período la perra presentó una mejoría clínica. La dosis de prednisona fue disminuida para 1,0 mg / kg, dos veces al día durante siete días. Al regresar, el animal presentó remisión total del cuadro y se ha reducido la dosis del corticoide para 0,5 mg/kg dos veces al día por cinco días. Pasado el período, se prescribió 0,5 mg/kg una vez al día por tres días suspendiendo así el corticoide.
DISCUSIÓN:

La celulitis juvenil en perros es una patología poco frecuente, de carácter piogranulomatoso en animales, entre las 3 semanas y los 4 meses de edad. Algunos autores siguen informando que en algunos
casos la patología se inicia poco después de la primera vacunación, ha sugerido la hipótesis de un rol desencadenante del tratamiento de profilaxis vaccinal.
Por cuanto concierne al rol del tratamiento vaccinal, en este caso el perro había presentado la sintomatología clínica poco tiempo después (menos de dos semanas) de la primera vacunación. Las
hipótesis más factibles indican un posible componente hereditario, debido a la mayor incidencia en algunas razas y al hecho que se ha observado esta patología en perros de la misma camada, y una falla del sistema
inmunitario. En algunos individuos es observada una respuesta reducida al teste de blastogénesis linfocitaria in vitro, asociada a la presencia de un factor de supresión en el suero, aunque este resultado
parece relacionado con la presencia de una infección bacteriana secundaria. Algunos autores sostienen que se trata de una patología sistémica caracterizada por un proceso inflamatorio a cargo del tejido linfoide con
comprometimiento secundario de la piel; esta última hipótesis se basa en el hecho que la manifestación clínica del aumento de volumen de los linfonódulos regionales precede al desarrollo de las lesiones. En
general, el prurito está ausente, en cambio, es posible apreciar dolor a la palpación de la zona afectada. Así, 50% de los individuos presentan letargia y 25% manifiestan anorexia, fiebre y dolores articulares (artritis
supurativa estéril). El diagnóstico de la celulitis juvenil se basa en la realización de un examen citológico que, generalmente, indica una inflamación piogranulomatosa sin presencia de microorganismos; también en
un examen bacteriológico, que por lo general resulta estéril. En el examen histopatológico se pueden observar inicialmente granulomas o piogranulomas múltiples, aislados o con tendencia a confluir,
constituidos por conglomerados de macrófagos epitelioides con grupos de neutrófilos en posición central.
Los conductos de las glándulas sebáceas y apócrinas pueden estar obliterados. Más tardíamente las lesiones se caracterizan por alteraciones supurativas en la dermis, en los folículos (foliculitis/furunculosis) y
en el panículo adiposo adyacente. Al final del tratamiento la perra no mostró las cicatrices.
CONCLUSIONES:

La celulitis juvenil en perros es una afección de etiología aún desconocida y una patología poco frecuente. En ausencia de tratamiento, el animal puede llegar a la muerte. De acuerdo con la
literatura, es común que ocurran recidivas, pero esto no ha ocurrido en los casos observados. Se necesitan más estudios para aclarar la etiología de esta condición.
REFERÉNCIAS
1) DAVIDSON, A.P. Juvenile Cellulitis. Clinicians Brief, 2006, 23(4):21-22.
2) HUTCHINGS, S.M. Juvenile cellulitis in a puppy. Canadian Veterinary Journal, 2003, 44:418-419.
3) SCOTT, D.W.; MILLER, W.H. Juvenile Cellulitis in Dogs:A Retrospective Study of 18 Cases (1976 – 2005). The Japanese Journal of Veterinary Dermatology, 2007, 13(2):71-79.
4) SHIBATA K.; NAGATA M. Efficacy of griseofulvin for juvenile cellulitis in dogs. Veterinary Dermatology, 2004, 15:20–40.

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