EL GATO NO ES UN PERRO CHIQUITO: AFECCIONES OCULARES QUE MARCAN LA DIFERENCIA – Nathalie Weichsler, DVM, PhD

XIII CONGRESO NACIONAL DE AVEACA
Bs. As. 17al 20 de Setiembre de 2013
Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía de Argentina

EL GATO NO ES UN PERRO CHIQUITO:
AFECCIONES OCULARES QUE MARCAN LA DIFERENCIA
Nathalie Weichsler, DVM, PhD

FCV-UBA, Av. Chorroarin 280 COA-www.oftalmovet.com.ar
nw@fvet.uba.ar

En la clínica diaria muchas veces se tiende a tratar a las afecciones oculares de los gatos de manera
similar a como se tratan en los perros. Para algunas de ellas este concepto es muy válido, pero hay
otras que parecen similares pero que distan mucho de serlas.
Si bien existen más, quisiera referirme a tres de ellas, que son las más importantes, sobre todo por su
mayor frecuencia de presentación. Estas son las úlceras, las uveítis y el glaucoma.

Úlceras
En el gato pueden ser superficiales, profundas o perforadas al igual que en el perro. A diferencia del
perro, la etiología de las úlceras superficiales es diferente en el gato. En esta especie es frecuente
encontrar lesiones superficiales debidas a la acción del Herpesvirus felino tipo I (HVF-I). En estos
pacientes también es frecuente que presenten signos respiratorios asociados. Las afecciones por este
virus también pueden generar infecciones bacterianas secundarias, tanto oculares como respiratorias,
complicando el cuadro aún más.
Es importante tener en cuenta esta etiología, ya que debemos considerar su diagnóstico a través de
hisopados conjuntivales y posterior PCR. La sospecha y posterior confirmación del HVF-I, hacen que
el tratamiento de las úlceras superficiales producidas por éste, requieran de un tratamiento específico.
El mismo incluye la utilización de antivirales tópicos como trifluorotimidina o idoxiuridina, entre otros, y
con una frecuencia de por lo menos 6 veces al día durante 3 semanas. Como las infecciones
secundarias son relativamente frecuentes, se pueden aplicar antibióticos tópicos también como
tratamiento preventivo.
En pacientes que presentan recidivas frecuentes de la enfermedad, ya sea con sintomatología ocular o
respiratoria, es aconsejable incorporar como suplemento permanente la l-lisina. Este aminoácido
compite con la arginina, aminoácido esencial para la replicación viral, e impide que éste pueda
completar su ciclo replicativo. Una dosificación de 250-500mg/gato/día /PO resulta ser efectiva para
evitar las recidivas frecuentes.

Uveítis
Si bien los gatos comparten con los perros algunas etiologías de uveítis como por ejemplo las micosis
y la toxoplasmosis entre otras, las uveítis más frecuentemente encontradas en el gato, se deben a
enfermedades propias de esta especie. Las afecciones más frecuentemente involucradas son la
inmunodeficiencia felina (VIF), la leucemia felina(ViLeF) y la peritonitis infecciosa (PIF).
La presencia de estos virus en el organismo del gato generan por diversos mecanismos una afección
del tracto uveal, con los signos característicos de uveítis.
Ante la presencia de signos oculares compatibles con uveítis, ya sea uni o bilateral, es de suma
importancia incluir como pruebas diagnósticas, entre otras, a las enfermedades virales anteriormente
mencionadas. Cabe aclarar que hasta la fecha no existe un test diagnóstico específico para PIF. No
debemos olvidar que cuando un gato presenta uveítis, es el gato quien está enfermo y no sus ojos; por
ello la importancia de hallar la causa de base.
Con respecto al tratamiento, este debe abocarse al manejo de la causa de base. El tratamiento de la
uveítis requiere de la utilización de corticoesteroides tópicos como la prednisolona, y en los casos
donde sea factible, también su utilización por vía sistémica. Los ciclopléjicos tópicos como la atropina
también están indicados para el manejo del dolor y para evitar las sinequias; pero debemos tener en
cuenta que muchas veces no son bien tolerados por el animal, debido al sabor amargo que presentan.

Glaucoma
Esta enfermedad se encuentra descripta como tal fundamentalmente en el perro. Si bien se encuentra
también en el gato, su etiología suele ser bien diferente. En los perros, la presentación más frecuente
del glaucoma es la forma primaria de origen genético, en donde se encuentra una alteración del
ángulo de drenaje.
En los gatos, en cambio, el glaucoma suele ser secundario, y en la mayoría de los casos se presentan
como una secuela de una uveítis previa.
Este concepto es muy importante para tener en cuenta, ya que como mencionara anteriormente, el
diagnóstico de una uveítis en un gato, debe ser un signo de alerta, en cuanto a determinar qué es lo
que enferma al gato para que se esté produciendo esta uveítis.
El tratamiento agresivo de la uveítis y su causa de base es muy importante para evitar secuelas como
las adherencias que finalmente llevan a un glaucoma.
El tratamiento del glaucoma secundario en el gato es sumamente difícil por su etiología. Al tratamiento
para disminuir la presión intraocular como la dorzolamida o los análogos de prostaglandinas, se puede
agregar la administración tópica de corticoesteroides como la prednisolona.
En casos crónicos y presiones imposibles de manejar se aconseja la enucleación del globo ocular.

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