ADAPTACION Y ESTRÉS – Dra. Patricia Koscinczuk

ADAPTACION Y ESTRÉS.

Dra. Patricia Koscinczuk. Patología Médica, Facultad de Cs. Veterinarias, Universidad Nacional del Nordeste. Sgto Cabral 2139, Corrientes, Argentina. pkoscinczuk@hotmail.com

XIV CONGRESO NACIONAL DE AVEACA – XI CONGRESO FIAVAC Bs. As. 11 y 12 de Setiembre de 2014 Asociación de Veterinarios Especializados en Animales de Compañía de Argentina
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El diagnostico de cistitis idiopática felina se hace luego de que una investigación médica exhaustiva excluya cualquier sospecha de clínica de otra enfermedad del tracto urinario inferior. Aun así representa entre el 55-69 % de los casos de Síndrome Urológico felino (SUF). ¡Más de la mitad de nuestros pacientes con historia de SUF tendrán una causa desconocida! Algunos investigadores comenzaron a evaluar la participación de los estresores ambientales como parte de la etiología multifactorial de esta enfermedad (Cameron et al., 2004; Seawright et al., 2008), ya que observaron que los gatos enfermos con SUF tenían un aumento de la actividad simpática (aumento de la adrenalina y sus metabolitos en el plasma), con una hipersecreción de cortisol que, podía o no estar asociada a un agotamiento de la glándula adrenal (Westropp et al: 2006). Si bien estos hallazgos se relacionan con estrés patológico, el disparador de este síndrome podría ser tanto local (el dolor producido por la distensión de la vejiga o de la uretra, el uso de una sonda permanente) o bien central (una inestabilidad emocional) con un aumento de la síntesis adrenalina). El concepto de estrés como fenómeno biológico ha sufrido variaciones a lo largo del tiempo. En la década del 50, Hans Selye popularizó el concepto de estrés, asociado al síndrome general de adaptación, reconociendo que además del sistema nervioso central había otros sistemas corporales involucrados, como las glándulas pituitaria y adrenal. Consideró tres etapas: fase de alarma (sin adaptación), de resistencia (adaptación) y de agotamiento (cuando el daño es tan intenso o prolongado que produce una pérdida del estado de salud o la muerte del individuo). Las alteraciones fisiológicas, conductuales e inmunológicas que se producen se conocen en su conjunto como respuestas de estrés. Este conjunto de respuestas está mediado por grandes circuitos interconectados en el sistema límbico frontal, hipotálamo y cerebro, relacionados con la memoria y la recompensa. A partir de este concepto surge una nueva definición de estrés: respuesta biológica generada cuando un animal percibe una amenaza a su homeostasis (Moberg, 2000). El estrés no es malo, es adaptativo. Sólo cuando la intensidad o la duración de la respuesta alteren las funciones fisiológicas o conductuales, se transformaría en estrés patológico o diestrés (Broom y Johnson, 1993). Estas respuestas presentan variaciones incluso entre individuos de una misma especie y están influenciadas por el estado fisiológico, edad, sexo, experiencias previas y por la capacidad de controlar y/o predecir la situación. Según su duración e intensidad el estrés puede dar lugar a respuestas rápidas, intermedias o crónicas. Clínicamente, el veterinario está en condiciones de reconocer algunas de las alteraciones relacionadas con las respuestas de estrés. Por ejemplo, el gato es un animal presa y predador, si el individuo no está habituado a convivir con perros, la sala de espera de la veterinaria podría ser percibida como un evento estresante y desencadenar una respuesta simpática. Este es un evento que lo vemos diariamente y que lo asociamos a algo aprendido, el miedo a la especie predadora. Esta reacción de alarma mejora la frecuencia y fuerza de contracción del corazón, aumentando el volumen minuto, que junto a la vasoconstricción periférica generan un aumento de la presión arterial. Por otra parte, el bazo efectúa esplenocontracción cediendo a la circulación general un cupo adicional de glóbulos rojos. El aumento de la frecuencia respiratoria y la relajación de los bronquiolos optimiza la hematosis, favoreciendo el intercambio de oxígeno (O2) a nivel pulmonar. En todos los casos, la meta final es mejorar el aporte de sangre oxigenada al cerebro y al sistema musculo-esquelético, para permitir la huida o defensa (Sapolsky et al., 2000). Si bien la activación del sistema nervioso simpático es adaptativa, tiene un alto costo energético y la hipertensión arterial generada aumenta la morbimortalidad. Para evitar y controlar sus posibles efectos nocivos es que, a continuación se produce una activación del sistema nervioso parasimpático. Este mecanismo de dos pasos, simpático en segundos y parasimpático en minutos, asegura un episodio secretorio amplificado y prolongado (Ulrich y Herman, 2009). La estimulación parasimpática así generada, opuesta a la del simpático, ejerce una acción moduladora, con disminución de la frecuencia cardíaca. Esta respuesta también se asocia a otros efectos, como hipersecreciones digestivas (hipersalivación y diarrea), micción espontánea y miosis. Un paciente que defeca sobre la camilla o que está salivando tiene un estrés elevado (Broom y Johnson, 1993). La activación del eje hipotalámico pituitario adrenal (HPA) se produce pocos segundos después de la del sistema nervioso autónomo (SNA) y comienza con la estimulación del núcleo paraventricular del hipotálamo. Esta estimulación podría ser directa mediante noradrenalina de terminales nerviosas del SNA, o indirecta por circulación general. Cualquiera sea la causa, la adrenocortiocotrofina (ACTH) liberada actúa directamente sobre la corteza adrenal estimulando la producción de corticosteroides, principalmente glucocorticoides (GC) y andrógenos. Estos GC, luego de ser liberados a la circulación, inician su interacción molecular primaria en células blanco a través de la unión a receptores nucleares. Se conocen dos tipos de receptores nucleares activados por el cortisol: los receptores glucocorticoides (GRs) y los mineralocorticoides (MRs) que se encuentran distribuidos en todas las células de la economía, incluyendo el sistema nervioso central. Lo interesante es que a nivel del sistema nervioso central, los MRs tienen diez veces más afinidad por GC que los GRs participando del proceso de retroalimentación negativa sobre el cerebro. Mientras que los GRs se hallan ampliamente distribuidos en el cerebro y se relacionan con el hipotálamo e hipófisis, los MRs, que son abundantes tanto en hipocampo como septum lateral, amígdalas e hipotálamo, se relacionan con el ritmo circadiano (Ewen y Chattarji, 2007) . Es conveniente destacar aquí que los GC sintéticos, como prednisolona y dexametasona, entre otros, usualmente no se unen a los MRs e interactúan deficientemente con los GRs del sistema neuroendocrino, lo que altera la retroalimentación negativa. Si bien son ampliamente utilizados terapéuticamente, sustituyendo a GC endógenos en sus efectos genómicos, al no ejercer un efecto inhibitorio adecuado sobre hipotálamo e hipófisis pueden ocasionar la supresión de la producción de GC a nivel de la glándula adrenal , pudiendo generar hiperadrenocorticismo (Sapolsky et al., 2000) Las consecuencias inmediatas de las respuestas de estrés tienen que ver con la amplificación de la respuesta simpática. Al aumentar el nivel de energía por la acción de los corticoides endógenos se activa el sistema inmune. Al mismo tiempo se produce una perdida preceptiva y receptiva del comportamiento sexual con pérdida de la erección. Si la situación percibida como estresante se prolonga en el tiempo, la movilización de grasas y catabolismo proteico promovido por los corticoides aumentaran la glucemia, lo que puede asociarse con diabetes, lipidosis hepática e hipercolesterolemia. La inmunosupresión, se asociara con atopías, enfermedades gastrointestinales (vómitos, diarrea, dolor abdominal) y enfermedades respiratorias. Por estimulación de los MRs con acción mineralocorticoide, se producirá retención de Na y agua, lo que genera aumento del volumen y presión sanguínea con hipertensión. Cuando el circuito de control de estrés reorganizado en el cerebro está crónicamente estresado, afecta el reclutamiento de algunos sectores y el apaciguamiento de otros. Estas alteraciones del sistema nervioso central a niveles altos (amígdala, hipocampo, hipotálamo) se asocian a las patologías del comportamiento. Cuando esto sucede, puede presentarse bulimia o anorexia, estereotipias, miedo, agresión o simplemente los animales tendrán dificultad para aprender y adaptarse.

Modificación del ambiente en los gatos enfermos, un reto profesional.

¿Cómo llevar y atender a un gato en la veterinaria? Los gatos son animales sociales de organización matriarcal. La composición natural de los grupos sociales felinos se realiza a través de hembras emparentadas que viven en una misma área y donde todas cooperan en el cuidado de sus crías, al extremo de ser una de las pocas especies donde el parto puede ser asistido por otra hembra experimentada del mismo grupo. Por su parte, los machos quedan relegados a la periferia del territorio, e incluso muchos pueden vagabundear por fuera del mismo. Si bien son animales sociales, cazan solitariamente y son territoriales. Por ello para evitar los conflictos utilizan señales “a distancia” como las marcaciones olfativas, táctiles y visuales (Rochlitz, 2005).

Las señales olfativas no son percibidas por los humanos, pero entenderlas constituye una herramienta básica del veterinario para mejorar el bienestar de los gatos. Alrededor de la boca, la mejilla y los canales auditivos, los gatos tienen glándulas sebáceas agrandadas. Estas glándulas también se encuentran en el área perianal y en relación a la porción craneal de la base de la cola. Los gatos utilizan esta zona para frotar o ser frotados. De esta manera se transfiere el contenido de las glándulas, proceso que recibe el nombre de marcaje. Las secreciones del marcaje de la cara se componen de alrededor de 40 elementos químicos que combinados constituyen fracciones con mensajes particulares. Así, feromona 2 (F2) se deposita en estados de excitación sexual, feromona 3 (F3) sobre los objetos inanimados conocidos y feromona 4 (F4) sobre otros gatos o especies familiares (alomarcaje). F3 y F4 son conocidas como las feromonas de identificación, F3 lo hace “sentir como en casa” y F4 “entre amigos”. Estas dos fracciones son comercialmente conocidas como Feliway® (F3) y Felifriend ® (F4) (Bowen & Heath, 2005). Pero no es la cara el único lugar donde hay feromonas, como ya dijimos en la zona de la cola también encontramos esencias utilizadas para el allorubbing (ver más adelante) y en las almohadillas plantares. En este último caso, sus esencias se depositan en relación a emociones negativas como miedo o ansiedad, y se asocian con eventos reaccionales de enfrentamiento, huida y agresión. Por eso, después de atender a un gato con miedo, es conveniente limpiar cuidadosamente la camilla, caso contrario los próximos gatos recibirán un mensaje de que “algo malo pasa en este lugar” Rochlitz, 2005). Recuperando la información teórica del párrafo anterior, vemos que la mejor manera de trasladar a un gato es en un contenedor cerrado, que contenga la manta del gato. Una canasta, una caja de cartón o una jaula comercial, todos estos son buenos ejemplos. Los propietarios de gatos pueden no saber cómo hacerlo, es el veterinario el que debe educar sobre el mejor tipo de transporte, incluso es bueno tener disponible jaulas o canastas en la veterinaria que solo sean para gatos ¡nunca compartirla con perros y cuidado con las enfermedades infecciosas!. Si se trata de una caja, es bueno recordarles que no es conveniente que sea de desodorantes o jabones muy perfumados, ya que pueden generar aversión. “No temas ir despacio solo teme no avanzar…” Una vez que llega el gato al consultorio, se abre la puerta o la tapa del medio de transporte y mientras se hace la anamnesis y completa la ficha clínica puede ser que el gato salga a explorar el territorio que constituye el consultorio. En ese caso, colocamos la manta sobre la camilla y cerramos la jaula. O puede ser que el gato quede sobre la mitad inferior del transporte. Si desde allí podemos hacer todas las maniobras seguimos con el examen clínico. Si se detecta alguna señal de miedo o ansiedad, se podría colocar una toalla cubriendo la parte anterior del cuerpo y la cabeza para que se sienta más seguro. Si continuamos viendo signos de ansiedad (posición de las orejas, movimiento de la cola) deberíamos suspender momentáneamente las maniobras y optar por un ansiolítico parenteral (benzodiazepina) (Rodan et al., 2011). Esto no solo facilitara el manejo en ese momento, sino que predispondrá a un mejor manejo a futuro. En el caso de pacientes con cistitis idiopática, o pacientes con síndrome urológico obstructivo, donde los procedimientos incluyen punción de vejiga se debe prestar atención al bienestar del paciente. Cualquier situación que aumente el dolor y la tensión de la vejiga aumentará el riesgo de ruptura vesical. Algo que mejoró la práctica en nuestro consultorio fue la utilización de feromonas obtenidas de un gato “amistoso”. Luego de friccionar la zona de las mejillas con un algodón, lo colocamos debajo de un mueble, lejos de los accesos (puertas o ventanas) para evitar que los gatos pudieran escapar, buscando que el lugar sea considerado como seguro para el gato. Ocho de cada diez gatos van a ese lugar y tenemos muy pocos pacientes que se resisten a las maniobras semiológicas. Técnica de sujeción para la administración de medicamentos. La mayoría de los gatos tolera la administración de medicamentos. Desde las primeras consultas el propietario debería acostumbrarlo a recibir medicación, e inmediatamente después un bocado apetitoso a manera de premio. No mezclar el medicamento en la recompensa, tragara rápido el medicamento a la espera de la recompensa (condicionamiento instrumental). Otra alternativa es disolver el medicamento en un medio líquido y administrarlo con una jeringa, o utilizar un aplicador de comprimidos. Si los gatos no son tan dóciles se los podría sujetar con su manta. Aun así, queda un grupo de gatos difíciles de manejar, en los cuales la administración de medicamentos es engorrosa. En estos casos queda una última opción que es la sujeción por el pliegue cutáneo. Este método no es aconsejado por los etólogos. Se trata de una sujeción forzada que se realiza sosteniendo con fuerza el pliegue cutáneo por detrás de la cabeza, en el lugar donde la madre los tomaba cuando eran cachorros. Se lo considera como una hipnosis, incluso algunos autores utilizan clips o broches (Rodan et al., 2011 Interpretando las posturas corporales. Las señales de miedo o ansiedad pueden ser percibidas por los humanos cuando se observan las posturas corporales. Los gatos buscan evitar conflictos más que enfrentarlos. Dentro de las posturas que están destinadas a aumentar la distancia entre individuos se encuentran: la postura de agresión defensiva y ofensiva. En el consultorio la mayoría de nuestros pacientes asume una agresión defensiva, en la cual el gato puede agacharse y quedar con el vientre contra el suelo y las orejas plegadas. En este caso indica que quiere evitar cualquier tipo de interacción y sólo mostrará agresión sino tiene posibilidades de escapar. En otras ocasiones, el animal adopta una postura en la que se tira de costado con las extremidades totalmente extendidas, el lomo arqueado y la cola erguida o en posición de U invertida, además puede mostrar piloerección de la cola y en el dorso, las orejas pueden estar plegadas hacia atrás. Las pupilas dilatadas se relacionan con el estrés, pero cuando se observa miosis el estrés es mayor y denota participación del parasimpático. Dentro de las posturas destinadas a reducir la distancia entre individuos se encuentran la aproximación activa (camina lentamente hacia otro individuo), el rolling (se contornea sobre su eje) y el juego (Bowen & Heath, 2005).

Requerimientos ambientales del gato doméstico

El problema no es si los gatos viven dentro o fuera de la casa, sino la manera en que cada individuo se adapta al ambiente complejo de los humanos. Obviamente, los gatos que viven exclusivamente en el interior tendrán menos posibilidades de evadir los conflictos por estar en estrecho contacto con sus propietarios. No obstante, hay posibilidades de generar ambientes enriquecidos con pequeñas modificaciones. Hay tres puntos que siempre deben ser tenidos en cuenta: a. acceso libre e inmediato a los recursos importantes, b. privacidad, c. capacidad para escapar o evitar una situación estresante. a. El acceso a los recursos comida, agua y bandeja sanitaria. Los gatos son animales predadores de lagomorfos, roedores o bocados pequeños. Las porciones deben ser menores al tamaño de un puño y disponerlas varias veces al día (alrededor de 8 veces), siendo conveniente que vea el plato vacio. Como al mismo tiempo son presa de otros carnívoros, el lugar donde se ubica la comida debe ser seguro, por ejemplo, un lugar sobre elevado. Prefieren una fuente de agua fresca y renovada, algunos autores sugieren fuentes planas y de vidrio, pero esta elección depende de los individuos. Lo que sí es cierto es que la fuente de agua debería estar lejos del plato de comida y de la bandeja sanitaria. Se sugiere por lo menos 0.50 cm entre cada recurso. Respecto a la litera, debe tener espacio suficiente para escarbar antes y después de las deposiciones. Si hay varios gatos viviendo en la casa se deben colocar tantas bandejas como el número de gatos más uno. Tanto el material de la bandeja sanitaria como el tipo de sustrato utilizado dependen de la preferencia del gato. Una vez identificada esta preferencia, conviene mantenerla. Si por algún motivo hay que modificar el ambiente se debe hacer por parte. Si tuviéramos que cambiar el sustrato, debe hacerse en forma gradual, no usar desinfectantes para limpiar la bandeja que puedan ser aversivos para e gato. Al cambiar de bandeja, dejo el sustrato anterior con el olor del gato. b. Los gatos duermen en territorios separados. Generalmente eligen zonas altas o seguras desde la cual pueden controlar el área, por ejemplo la esquina de una mesa o del sofá. Prefieren una superficie suave. No comparten su cama con otros individuos.

Capacidad para escapar o esconderse.

Ante un conflicto buscaran esconderse, dentro de un mueble abierto, una caja invertida o buscar la posibilidad de mantener una distancia segura (trepando a un árbol o en la parte superior de un mueble). Cuando el conflicto pase, el gato va a salir nuevamente, mientras tanto, el propietario debería intervenir lo menos posible. Recuerde que los conflictos sociales pueden ser con otros gatos o con los humanos. En épocas donde hay hembras en celo, los gatos del vecindario se desplazan, ocupando otros territorios. Esos conflictos sociales son difíciles de percibir porque suceden de noche, pero deben ser considerados sobre todo en gatos machos, porque se asocian con estrés. Del ejercicio y los juguetes. Los juguetes son objetos que deberían incrementar el grado de actividad de los animales y disminuir el aburrimiento En todos los casos, el juguete debería permitir que el animal adquiera un control del ambiente, y se estimulen patrones de comportamiento específicos. No todos los animales disfrutan de todos los juguetes (puede haber diferencias individuales y de raza). Es importante llegar a conocer las preferencias de cada individuo, para asegurarse juguetes que los estimulen sin generar miedo o ansiedad.

Bibliografía

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